Reflexiones en el día internacional de la salud mental
Ayer fue el día internacional de la salud mental, donde si bien es una fecha que nos ayuda a visibilizar el tema y normalizar la importancia de hablarlo; también nos debe de sumar en el apoyo a quienes, por motivos diversos, han experimentado algún tipo de situación (diagnosticada o no) que haya afectado su salud mental y emocional.
Sin embargo, visibilizar y hablar de salud mental debe ser siempre un tema de todos los días, para todas las edades y en todos los contextos. Donde la empatía y la inclusión son piezas claves para suavizar las afectaciones de esta pandemia silenciosa.
Hablar de salud mental nos invita a reflexionar sobre qué tanto las estructuras de interacción social y los estándares que hemos creado para desenvolvernos en distintos ambientes, así como nuestras propias expectativas, tienen un efecto real e imperceptible en nuestra salud emocional y mental. No, no es exageración, no, no es falta de carácter o debilidad, en una realidad que debemos reconocer, aceptar y buscar la forma de aliviar, enmendar o aminorar.
Recuerdo que cuando era pequeña el uso del bloqueador solar era solo algo que hacíamos cuando íbamos a la playa. Hoy, su uso es diario, pues nos queda claro que las condiciones ambientales no son las mismas de hace 30 años. ¿Qué nos hace pensar que la sociedad y los contextos en los que nos desenvolvemos no han cambiado? ¿qué nos hace pensar que dichos cambios no tienen un efecto en las emociones humanas y salud mental?
En fin es solo una pequeña reflexión que quise compartir para enmarcar este video, que creo muestra una parte muy pequeña de lo que es y una forma muy ejemplar que valdría la pena emular para apoyarnos el uno al otro.
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